Grabar la reunión con el cliente ya es trivial. Escucharla sigue sin serlo.

Ilustración de papel recortado: dos siluetas petróleo conversan a ambos lados de una mesa de papel crema; entre ellas hay una pequeña tarjeta grabadora de la que se despliega una larga hoja blanca que cruza la mesa hacia el lector.

Expansión publica este fin de semana un repaso a los aparatos que graban y transcriben todo lo que oyen, desde 99 euros. Para una pyme industrial el titular no es el aparato: es que por primera vez sale barato tener por escrito lo que dijo el cliente, y eso deja sin coartada a quien decide de memoria.