El acta ya se escribe sola. Lo que no se escribe solo es el acuerdo.

Ilustración de papel recortado: tres siluetas petróleo alrededor de una mesa redonda de papel cubierta por un montón de hojas crema; una de las siluetas saca del montón una única hoja blanca con tres renglones escritos.

Los aparatos que graban y transcriben una reunión entera arrancan en 99 euros, según el repaso que publica Expansión este fin de semana. En la reunión interna el efecto es inmediato y no es el que se espera: lo que queda al descubierto no es la mala memoria del equipo, es que esa reunión lleva años terminando sin dueño y sin fecha.

Grabar la reunión con el cliente ya es trivial. Escucharla sigue sin serlo.

Ilustración de papel recortado: dos siluetas petróleo conversan a ambos lados de una mesa de papel crema; entre ellas hay una pequeña tarjeta grabadora de la que se despliega una larga hoja blanca que cruza la mesa hacia el lector.

Expansión publica este fin de semana un repaso a los aparatos que graban y transcriben todo lo que oyen, desde 99 euros. Para una pyme industrial el titular no es el aparato: es que por primera vez sale barato tener por escrito lo que dijo el cliente, y eso deja sin coartada a quien decide de memoria.